Seis veces el mismo piso
El sueño que me mostró que no era suciedad… era historia familiar esperando ser sanada
Este post está disponible también en inglés. Puedes leerlo aquí
Hace unos días tuve un sueño que todavía resuena dentro de mí.
No fue un sueño confuso.
No fue un sueño simbólico difícil de entender.
Fue un sueño claro, ordenado, lleno de detalles.
Soñé que estaba en Venezuela.
No recuerdo ver a mi esposo Andrés, pero sabía que estaba allí.
Y de pronto llegué a un lugar impresionante:
un penthouse bellísimo, enorme, luminoso.
No parecía un apartamento.
Parecía una casa en lo alto.
Allí me encontré con mi papá.
Mi papá falleció hace más de veinte años.
Y sin embargo, en el sueño estaba exactamente como lo recuerdo.
Con algo muy suyo en las manos:
un librito de crucigramas, de esos que siempre llevaba consigo.
Estaba en una de las habitaciones.
Y había una muchacha joven limpiando el piso.
Ella le dijo a mi papá algo así como:
“Señor, váyase para allá, porque tengo que limpiar aquí.”
Mi papá se fue caminando hacia otro lugar.
Yo fui detrás de él.
Y entonces me dijo, casi molesto:
—Esa muchacha no sé qué le pasa… me anda moviendo para todos lados.
Yo fui a hablar con ella.
Y ella me dijo algo que en ese momento me pareció absurdo:
—Tengo que limpiar este piso seis veces.
Seis veces.
Yo pensé:
“Esta está loca… ¿quién limpia un piso seis veces?”
Y seguí caminando por el apartamento.
🌟 El recorrido
Entré a la cocina —porque a mí siempre me atraen las cocinas—y pensé:
“Qué belleza de cocina.”
Luego salí, recorrí las habitaciones.
Eran tres. Di toda la vuelta al apartamento.
El piso brillaba.
Y hay un detalle que me llamó mucho la atención:
Yo estaba caminando en tacones.
Algo que casi nunca uso.
Y escuchaba claramente el sonido de mis tacones sobre ese piso brillante.
Como si yo estuviera… segura de mi lugar, firme y parada en una posición que no es de niña, sino de mujer adulta.
🏠 El apartamento que no estaba cerrado
Volví a donde estaba mi papá.
Y le pregunté:
—Papá, ¿y este apartamento?
Me dijo:
—Lo compraron tu mamá, tu hermana y el esposo de tu hermana.
Yo me alegré.
—¡Qué belleza, papá! ¿Y cuánto costó?
—58 mil —me dijo.
Y entonces pregunté algo que se volvió central en todo el sueño:
—¿Ya lo firmaron?
—No.
—¿Y qué están esperando?
—No sé.
En ese momento llegó mi hermana.
Y le dije, casi con urgencia:
—¿Ya firmaste el apartamento?
—No, porque tengo que bajar una aplicación en el teléfono…
—¿Pero por qué no la bajas ya? ¿Qué necesitas?
Si te falta algo, yo te ayudo.
Yo sentía una necesidad enorme de que eso se cerrara.
De que se firmara.
De que no se perdiera esa oportunidad.
Y justo en ese momento…
Mi esposo me llamó por teléfono.
Y me desperté.
🌳 Lo que entendí después
Al principio no entendía nada.
Hasta que hablando de este sueño, alguien me dijo algo que me atravesó:
“Eso no era limpiar un piso. Eso era limpiar el linaje.”
Y todo encajó.
La muchacha no limpiaba suciedad: Limpiaba historia.
Seis veces.
No una.
No dos.
Como si hubiera capas antiguas que necesitaban ser sanadas una por una.
Mi papá no estaba comprando un apartamento.
Estaba mostrándome un proceso que aún no estaba cerrado.
Mi hermana no podía firmar.
Siempre ha sido así: le cuesta cerrar, decidir, concluir.
Y yo…
Yo era la que insistía.
La que empujaba el cierre.
La que ofrecía ayuda.
La que caminaba con firmeza sobre un piso ya casi listo.
Por primera vez entendí algo muy profundo:
Tal vez yo no vine a esta vida solo a vivir mi historia.
Tal vez vine a cerrar una historia familiar.
🤍 Matías y la misión
Desde que Matías llegó —y desde que se fue—
he sentido muchas veces que mi vida tiene una dimensión que no es solo personal.
Que hay dolores que no empezaron conmigo.
Y sanaciones que no terminarán conmigo.
Ese sueño con mi papá me dejó una certeza muy suave:
No todos venimos a este mundo a “ser felices”.
Algunos venimos a ordenar.
A cerrar.
A limpiar.
A suavizar.
No por sacrificio.
Sino por amor.
✨ Cierre
Hoy escribo este sueño porque sé que no es solo mío.
Tal vez tú también cargas historias que no sabes de dónde vienen.
Tal vez tú también empujas cierres que nadie más quiere hacer.
Tal vez tú también estás limpiando algo que no empezó contigo.
Si es así, no estás sol@.
Hay almas que vienen a cerrar ciclos.
Y eso también es una forma muy alta de amor.

