La primera manifestación que recuerdo
El grillo y mi papá
Este post está disponible también en inglés. Puedes leerlo aquí
La primera manifestación que recuerdo no tuvo luces, ni sueños extraordinarios, ni grandes acontecimientos.
Tuvo el sonido de un grillo.
Mi papá partió al cielo el 22 de julio de 2001.
Poco tiempo después nos mudamos de la casa donde habíamos vivido durante tantos años. Era una casa que había crecido junto con nuestra familia. Lo que comenzó como un espacio pequeño terminó convirtiéndose en un hogar lleno de recuerdos.
Entre todas las cosas de la casa había una muy especial para mi papá: un viejo gabinete de hierro donde guardaba sus herramientas. Lo quería tanto que, cuando remodeló la casa, lo incrustó dentro de una pared para conservarlo.
Durante años escuché un sonido extraño que venía de allí.
Siempre pensé que era un grillo.
Cuando nos mudamos y alquilamos la casa, les comenté a los nuevos inquilinos:
“Si escuchan un grillo por ahí, no se preocupen. Nosotros nunca logramos encontrarlo.”
Un mes después regresé a visitarlos y les pregunté:
—¿Sigue sonando el grillo?
El muchacho me respondió algo que nunca olvidé:
—No, ese no era un grillo. Era tu papá. Y se fue con ustedes.
No discutí. No pregunté nada más.
Simplemente guardé esas palabras en algún lugar de mi corazón.
Han pasado muchos años desde entonces, casi 25 para ser mas exactos.
Y hoy, mirando hacia atrás, pienso en aquel sonido y en aquella respuesta.
Quizás algunas experiencias no llegan para ser explicadas.
Quizás solo llegan para ser recordadas.
💙


❤️