Esa madrugada a la 1:19
El lenguaje invisible del amor
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El 24 de abril se cumplió un año desde que Lala, la querida tía de Andrés, se fue al cielo.
Y, como muchas veces hacemos cuando extrañamos profundamente, le hablé.
Pero no desde la tristeza… sino desde esa mezcla de amor, curiosidad y esperanza.
Le pedí algo muy específico.
Le dije:
“Si estás bien, si estás en paz… si estás con Matías, con tus hermanas… manifiéstate.”
Y también le pedí una forma.
Le dije que usara la jirafa de Matías.
Esa jirafa que guarda historias.
Esa que no suena porque sí.
A la 1:19 de la madrugada, la jirafa comenzó a sonar.
Pero no suave.
No por accidente.
Sonó con fuerza. Con intención.
Me desperté de inmediato.
Miré el celular: 1:19.
Y en ese momento algo dentro de mí se acomodó.
Porque los números, a veces, también hablan.
La mamá de Andrés —que también está en el cielo— nació un 19 de enero.
1… y 19.
No sé explicarlo.
Pero lo sentí.
Y no fue solo ese momento.
La jirafa sonó durante toda la madrugada…
y luego, durante el día, volvió a sonar como nunca antes.
Como si hubiera algo que necesitaba ser dicho.
Como si hubiera una presencia… insistente, amorosa, clara.
Y luego… silencio.
Podría intentar explicarlo.
Podría buscar lógica, causas, razones.
Pero hay experiencias que no necesitan ser comprobadas para ser reales en el corazón.
Creo que todos, en algún momento, hemos sentido algo así.
Una canción que aparece justo cuando la necesitas.
Un número que se repite.
Un objeto que se mueve.
Un sueño que se siente más real que la vigilia.
Pequeñas formas en las que el amor… insiste en quedarse.
No se trata de convencer a nadie.
Se trata de permitirnos sentir.
De abrir un espacio —aunque sea pequeño— donde lo invisible también tenga lugar.
Si alguna vez quieres conectar con alguien que amas y que ya no está…
no necesitas hacer algo complicado.
Solo necesitas intención.
Puedes hablarle.
Puedes pedir una señal.
Puedes proponer un símbolo.
Y luego… observar sin ansiedad.
Las señales no siempre llegan como esperamos,
pero cuando llegan… se sienten.
Ayer, para mí, fue uno de esos días.
Un día en el que el amor encontró la forma de hablar.
Y yo… elegí escuchar.


💙