💔 Cuando amar duele más que sanar
Un texto para quienes han confundido el amor con el sacrificio
Este post está disponible también en inglés. Puedes leerlo aquí
Hay duelos que no tienen nombre.
Nadie habla de ellos. No hay flores, no hay velorio, no hay abrazos de consuelo.
Pero existen.
Y duelen.
Mucho.
Hoy quiero hablar de ese duelo que ocurre cuando te das cuenta de que amaste desde la herida.
Que diste todo, esperando que ese amor fuera suficiente para cambiar a alguien que no quería cambiar.
El duelo que se siente cuando abres los ojos y ves, con el alma desgarrada, que lo que tú llamabas amor… era otra cosa.
Era miedo.
Era costumbre.
Era apego.
Era una historia mal contada desde hace mucho tiempo.
Este tipo de duelo es el más duro, porque nadie lo ve.
Porque tú sigues allí, viva, funcional, trabajando, sonriendo, publicando cosas lindas, diciendo “todo está bien”…
Pero por dentro sabes que no está bien.
Sabes que te estás apagando.
Sabes que tu corazón se ha vuelto un campo de batalla.
Y que no puedes seguir fingiendo que no pasa nada.
🤍 El disfraz del amor
A veces el amor duele. Pero no porque amar sea doloroso, sino porque no lo hemos entendido bien.
Hemos confundido amar con resistir.
Con aguantar.
Con justificar.
Con decir:
“Él está enfermo.”
“Yo lo puedo ayudar.”
“Por los hijos.”
“Por Dios.”
Y no.
Amar no debería costarte la paz.
No debería costarte tu luz.
No debería exigirte que te traiciones para sostener a alguien que no quiere sostenerse a sí mismo.
Cuando alguien te arrastra una y otra vez hacia la oscuridad, eso no es amor.
Cuando te sientes culpable por todo, anulada, usada, invisible, asustada… eso no es amor.
Cuando has dejado de reír, de dormir en calma, de soñar, de reconocerte en el espejo… eso no es amor.
Y sí, puede haber momentos hermosos.
Sí, puede haber caricias, promesas, palabras dulces.
Pero si después de todo eso vuelve el vacío, vuelve la angustia, vuelve el control, vuelve el abuso emocional o físico…
Entonces lo hermoso no alcanza.
✝️ La fe no se disfraza
Tampoco podemos usar a Dios como excusa.
Porque Dios no quiere tu sacrificio.
Dios quiere tu libertad.
Dios no habita en las apariencias ni en los rituales vacíos.
Dios está en el amor genuino.
En la dignidad.
En la coherencia.
En el acto valiente de decir: “esto no es lo que merezco”.
No sirve de nada llenar templos si estás vacía por dentro.
No sirve de nada hablar de santidad si vives en negación.
No sirve de nada decir que quieres salvar al otro si tú misma te estás hundiendo con él.
La fe real te alumbra el camino.
No te obliga a quedarte en la oscuridad.
👁️ La negación no es amor
La negación es como un maquillaje que con el tiempo se cuartea.
Puedes cubrir el dolor un rato, sonreír, salir, decir que todo está bien…
Pero un día, la verdad se asoma.
Porque no se puede sostener para siempre lo que no tiene raíz.
Cuando niegas tanto tiempo algo que te está destruyendo, no solo dejas de ver al otro como es.
Te dejas de ver a ti misma.
Y el día que alguien prende la luz… duele.
Duele ver lo que has callado.
Duele ver cómo tus hijos han crecido mirando eso como normal.
Duele ver que lo que soñaste se convirtió en sobrevivencia.
Pero también ese día puede ser el principio de todo.
🌱 Un acto de amor
Esto que estás leyendo no es un juicio.
No es un reproche.
No es un castigo.
Es un acto de amor.
Porque a veces, lo más amoroso que alguien puede hacer por ti es decirte una verdad que nadie más se atreve.
Es mostrarte el espejo que llevas años evitando.
Es tocar la herida con ternura, para que finalmente la puedas sanar.
Y sí, quizás te duela.
Pero si con este texto logro que te mires, que respires diferente, que despiertes aunque sea un poco… entonces valió la pena.
Porque tú mereces una vida donde el amor no te duela.
Donde no tengas que justificar lo injustificable.
Donde no tengas que cargar sola con el peso de la historia.
Y si no es por ti…
Entonces hazlo por quienes te aman, por quienes aprenden de ti, por quienes te miran en silencio y esperan que un día decidas salvarte.
Por tus hijos. Por tu alma.
Por la niña que fuiste y la mujer que aún puedes ser.
🌻 El verdadero final
A veces amar también es dejar ir.
Soltar sin rabia.
Cerrar con compasión.
Este texto es una despedida de la negación.
Es una oración por la verdad.
Es un abrazo a tu alma.
Y es una semilla, ojalá, para el cambio.
Porque no estás sola.
Y nunca es tarde para volver a ti.
Solo cuando escuchamos el susurro del alma, encontramos el camino de regreso a la luz.

